Robaron cientos de vacunas y cobraban entre $20.000 y $30.000 por cada dosis

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La sospecha y el recuento semanal ordenado por el Ministerio de Salud de Santiago del Estero fueron claves para confirmar el faltante de casi 300 dosis de vacunas contra el coronavirus, en su gran mayoría de las Sputnik V. Las dosis fueron robadas por un matrimonio de enfermeros, los cuales fueron detenidos.
Todo parece indicar que Dante Daniel Díaz, enfermero y con acceso al depósito de vacunas, venía realizando una suerte de “robo hormiga”, de poca cantidad de dosis, las cuales las aplicaba junto a su esposa. Angélica Coronel, -también enfermera- en su vivienda de Manzana 19, Lote 22 del Barrio San Germes, al sur de la capital santiagueña, a cambio de entre $20.000 y $30.000 por cada dosis.
Sin embargo, el robo grande se consumó días atrás, cuando Dante Díaz, mintió al personal del Ejército Argentino que custodia el ultrafreezer, que fue instalado en el Ministerio de Salud provincial, que tenía que reingresar un lote de vacunas que habían sido devueltas. Allí, confiado en que en ese lugar las cámaras no funcionaban, colocó una caja y cerró sin accionar la llave. Al irse la guardia abrió la puerta, sacó la caja y la lleno de vacunas. Seguidamente buscó los refrigerantes, puso todo en una mochila y se retiró. Todo este accionar quedó registrado en las cámaras a las que accedieron los investigadores.
Con todos estos elementos y luego de dar la información a las más altas autoridades provinciales, la Jefa de Inmunización, Florencia Coronel, realizó la denuncia, aportó las grabaciones e inmediatamente se ordenó la detención del matrimonio de enfermeros, ordenando, al mismo tiempo, varios allanamientos en distintas viviendas de la capital santiagueña que permitieron recuperar las vacunas.
En la vivienda del complejo habitacional San Germes se encontraron 268 dosis de vacunas Sputnik V, 14 dosis de vacunas Sinopharm y 1 dosis de vacuna Covishield, todas ellas contra el coronavirus. Además, se secuestraron 510 dosis de diferentes vacunas que no serían contra el contra el coronavirus y las que Díaz tenía acceso por ser empleado del área de Inmunización del Ministerio. Todas las dosis fueron trasladadas por personal del Ejército Argentino bajo estrictos protocoles de no interrupción de cadena de frío y ya están nuevamente en el Ministerio de Salud.
El allanamiento no quedo ahí, ya que también fueron secuestrados un arma de fuego, tipo revólver, numerosos insumos de enfermería como jeringas, agujas, guantes descartables, barbijos, bolsas de residuos patógenos, libretas sanitarias de vacunación antiCovid-19 en gran cantidad, cremas para la piel, cánulas de oxígeno y distintos tipos de documentación. Se llegó a la conclusión que en dicho domicilio funcionaba un consultorio de vacunación clandestino y se está en investigación las personas que fueron vacunadas, pagando entre $20.000 y $30.000, según fuentes de la investigación.
Otro hallazgo que arrojó el allanamiento fue el secuestro de $734.500 pesos en efectivo, el cual se presume es parte de lo abonado por quienes pagaron por estas vacunas. Desde la investigación, impulsada por la Fiscal Erika Leguizamón, aseguran que “una vez que se determine la identidad de quienes fueron inoculados se procederá a su detención”, con lo cual este caso puede tener derivaciones insospechadas. La caratula de la causa es “Hurto Agravado y Adulteración de Sustancias Medicinales (Art. 163. Inc. 5 y Art. 200 del CP) en perjuicio del Estado Provincial”.
La noticia causa una profunda indignación en los santiagueños y las redes sociales fueron un espacio de repudio y pedido de las mayores penas para este matrimonio de enfermeros y para quienes compraron estas dosis en el mercado negro y se inocularon de manera clandestina.
Fuente la nacion