Reciclaje récord de la mano de los estudiantes secundarios de Posadas

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Un despliegue descomunal de cartones papeles, plásticos y más residuos colmaban ayer los alrededores del Centro de Atención al Vecino en inmediaciones de avenidas San Martín y Urquiza.

En una gesta inédita hasta la actualidad, los pibes de los colegios posadeños lograron reciclar en pocas semanas, mucho más que cualquier campaña previa. El trabajo en equipo y la tradicional competencia que mueve a los adolescentes parte de la Estudiantina fueron un poco el aliento para sumarse a este concurso Reciclaje Estudiantil en Posadas que ayer dio su batacazo final.

“Junto a Rafael Duarte, Luciana Pedrozo y Constanza Arias buscamos una problemática y decidimos realizar este reciclaje estudiantil y es muy lindo ver cómo se sumaron’’, arrancó diciendo Abril Kiefer, de 5º año Naturales del San Basilio, sobre la idea que se gestó en la clase de la materia Proyecto de Investigación.

‘‘Es un orgullo ver a padres, chicos, directivos que se sumaron y tenemos un agradecimiento súper grande porque fue un re trabajo’’, completó la alumna.

Así, durante seis semanas, el Centro Verde de Posadas recepcionó y pesó el material de las escuelas en distintos ecopuntos de la ciudad, coordinando el concurso en alianza con Apes. Veinte escuelas se sumaron a la iniciativa y tres se codeaban ayer como finalistas esperando los números definitorios en el último pesaje.

Conscientes de que jamás lidiaron con esta masividad de material, desde el Punto Verde destacaron el ingenio de los chicos a la hora de juntar residuos. En esa línea, Héctor Cardozo, director general de Ambiente y Gestión Integral de Residuos Urbanos (Girsu), explicó que a los tres colegios finalistas (San Basilio, Instituto Arnoldo Janssen y Roque González) debieron rechazarles material porque no se adecuaba a la consigna de residuos domiciliarios. Camiones repletos de tubos de impresora, de rollitos de posnet y otras cosas más industriales llegaron sin éxito al ecopunto.

“Sabíamos que los chicos se iban a enganchar, pero la masividad superó las expectativas’’, entendió Cardozo y detalló que al principio querían que el concurso fuera parte de la Estudiantina. pero es muy difícil cambiar el estatuto de Apes.

Con la experiencia ya concretada, ahora la idea es continuar con el concurso en paralelo, pero distante del mes de la fiesta estudiantil para alivianar la carga de responsabilidades con las que lidian los jóvenes.

“Estimamos que el año que viene podría ser en abril, para que los chicos lo disfruten más, porque la verdad que esta época del año están extenuados’’, graficó. Considerando que la competencia los animó a superarse y que debieron poner veedores de los colegios en puja para asegurar más la transparencia, ‘‘la idea es que el concurso sirva para los chicos porque, que puedan tomar decisiones porque van a ser líderes pronto y tienen que ver que lo sustentable es una variable importante’’, remarcó Cardozo.

Fiesta de la basura
La logística era apabullante, cientos de madres, padres, amigos con camionetas, autos, camiones repletos de cartones y residuos. Chicos que llenaban en tiempo récord contenedores para ingresar el material. Otros lo pasaban a las bolsas que finalmente irían a la balanza. Rápidamente lo pesado se despachaba para continuar subiendo a la balanza las próximas bolsas y así.

Realmente el concurso revolucionó cada colegio y desde los grados más chicos hasta los alumnos a punto de egresarse fueron parte de la colecta.

Un trabajo de la sociedad toda impulsado por los adolescentes con fuerza.

Mariela Bogado, mamá de Joel Villar, de 1° B del Instituto Roque González, manifestó como el día a día en la escuela se veía desde los niños del jardín de infantes con sus rollitos de cartón hasta padres con autos llenos de reciclables para sumar. A su lado, otra mamá contó cómo logró conseguir un camión para poder trasladar el material, a fuerza de preguntar en un vecindario, cada por casa hasta encontrar al fletero y convencerlo de ayudarle. Además las madres alentaron la idea de hacerlo en un tiempo diferenciado a la Estudiantina, ya que si bien los chicos son muchos, son pocos los padres que los acompañan todas las semanas y es un trabajo a contratiempo.

Ya en la noche, las toneladas fiscalizadas dieron paso a los números finales. El Roque González sorprendió y dio el batacazo al quedar en el primer puesto con 18.679,600 de kilos, le siguieron el San Basilio -que venía hasta ayer liderando- y sumó 17, 996 y el Jansenn que acumuló más de 10 toneladas que tenía hasta la semana pasada.