Quedan unos 50 carayás rojos entre Misiones y Corrientes

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Se estima que en el país, en el este de Misiones y nordeste de Corrientes, quedan apenas 50 ejemplares de Alouatta guariba o carayá rojo, una especie afectada por la fiebre amarilla y la pérdida de hábitat.
Fue incluido entre los 25 primates más amenazados del mundo, en una lista que publica cada dos años la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y la Sociedad Internacional de Primatología (IPS). Los recurrentes brotes de fiebre amarilla junto con la pérdida de hábitat, son las causas que llevaron a un alarmante declive de las poblaciones.
Es la primera vez que un primate que habita en Argentina aparece en el listado, titulado Primates en Peligro, que se confecciona con el objetivo de generar un llamado de atención a los organismos gubernamentales para que tomen medidas ante la inminente extinción de las especies incluidas. Esta categorización será especialmente tenida en cuenta para la implementación del Plan Nacional de Conservación de Primates, en el que están trabajando investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) junto con otros actores gubernamentales y sociales.
“Hay cinco especies de monos en Argentina y tres de ellas viven en Misiones (el carayá rojo, el negro y el dorado y el caí) que es la provincia con mayor biodiversidad. La alta tasa de deforestación, conversión de la tierra, crecimiento de plantaciones de pino, que no son bosques entonces menos pueden vivir allí, o introducción de tabaco, yerba, hicieron que su hábitat se viera reducido”, comenzó explicando Martín Kowalewski, investigador independiente del Conicet en la Estación Biológica de Corrientes y uno de los responsables del Plan Nacional de Conservación de Primates.
Además del aullador rojo, en Argentina habitan otras cuatro especies de primates no humanos que se encuentran en estado vulnerable: el carayá (Alouatta caraya), el mirikiná (Aotus azarae), el caí negro (Sapajus nigritus) y el caí de las yungas (Sapajus cay).
La mayoría de ellos se encuentran en áreas protegidas, como los Parques Provinciales de Moconá y Piñalito, aunque también existen individuos por fuera de esas zonas que podrían ser protegidos mediante la habilitación de nuevos corredores.
Sin embargo, la población argentina de Alouatta guariba está muy reducida y eso obliga a los especialistas a pensar en otras estrategias. “Una alternativa que estamos evaluando es la posible introducción de monos de esta especie provenientes desde Brasil para reforzar a las poblaciones que nos quedan”, indicó por su parte la investigadora adjunta del Conicet en el Instituto de Biología de Misiones (IBS, Conicet–Unam) Luciana Oklander.
Ella, junto con otros primatólogos de la región, fueron los encargados de fundamentar por qué la situación del carayá rojo es crítica y puede desaparecer si no se toman acciones concretas.
Oklander participó de las deliberaciones para definir la lista de los 25 primates más amenazados del mundo, que se realizaron durante el Congreso Internacional de Primatología de 2018 en Nairobi, Kenia.

Centinelas
“El mono aullador, el aullador negro y dorado y el negro son muy susceptibles a la fiebre amarilla, se mueren a los 5 días. Por eso se les dice centinelas, ya que si uno encuentra monos muertos en la selva es porque se está viniendo la fiebre amarilla y tenés que, sí o sí, hacer un cerco y comenzar a vacunar al pueblo para prevenir la enfermedad. Son gigantes de la salud pública”, agregó el biólogo.
Ante estas cifras, la recuperación natural de la especie es “casi imposible y es una gran pena perder una especia de mono entera en un país”. El Alouatta caraya también cuenta con números alarmantes, según Kowalewski hay entre 120-150 ejemplares. “No se puede decir que están extintas, pero es casi imposible que se recuperen naturalmente. Hay que hacer algo”, sentenció.
En su reciente exposición en el Vamos a Zoomar NEA, Kowalewski destacó que el plan de acción no está en contra de la instalación de industrias, lo que busca es “dejar conexiones de árboles nativos para que los animales se muevan. Pilas de árboles en los alambrados para que se conecten, tener pasafaunas, ayuda un montón. Pueden ir juntos: el progreso con el cuidado de la biodiversidad”.

Fuente diario el Territorio