Otra más del clan Guastavino. Ahora intentaron quitarle a los chicos una cancha de fútbol

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Ahora se metió con los niños. Otra más del irascible intendente de Mburucuyá, Pablo Guastavino. Esta vez no se fue a las manos contra un periodista.

Días atrás hubo Indignación de los niños y vecinos del Barrio 27 viviendas de Mburucuyá. El polémico jefe comunal que buscaría su reelección, ordenó desalojar una canchita de fútbol. Los propios chicos colocaron unos arcos y postes donde ponían una malla de contención para poder pasar ratos del día realizando fútbol con sus amigos.

Pero todo fue desmantelado por Guastavino.

Al lugar llegó personal municipal, quienes dijeron que tenían orden del intendente Guastavino de desarmar la canchita y retirar los palos plantados. El terreno no es de la comuna, y sería propiedad del INVICO como espacio verde. Hay mucha bronca vecinal en la zona de Mburucuyá por el desmedido atropello del intendente y sus familiares que parecen no respetar la ley, ya que recientemente se fotografiaron realizando apuestas ilegales en carreras cuadreras.

CARRERAS CUADRERAS E IRREGULARIDADES

En una calle pública de Mburucuyá. El hermano del intendente radical de Mburucuyá, el polémico José Miguel Willi Guastavino, recordado por robar el celular a un periodista, ahora se apropió de una calle para construir una cancha de cuadrera. La arteria pública está ubicada junto a un campo de su propiedad, importante extensión de terreno que adquirió con el sueldo como personal no docente.

Adicto a las carreras de equinos, no tuvo la mejor idea que tener su propia pista de competencia, aunque para este objetivo, decidió usar una calle de la localidad. En el Concejo Deliberante, la oposición presentó un proyecto de Ordenanza, para que ese camino vecinal sea entubado y se lo nombre “Veteranos Mburucuyanos”, en homenaje a los ex combatientes de Malvinas. La idea también apuntaría a frenar las ambiciones del Súper Willi.

VACUNACIÓN PARA LOS AMIGOS PERO NO PARA ESENCIALES

Eran 1.000 dosis las que llegaron el miércoles 12 de Mayo a Mburucuyá. Estaban destinadas a la población de riesgo, las edades predeterminadas por el Gobierno Provincial, y también para personal esencial. Una tanda debía ser distribuida en Manantiales. Pero el intendente Pablo Guastavino, junto a sus familiares y dirigentes partidarios, digitaron otra cosa. Primero vacunaron a sus parientes, después a punteros y amigos. Disimuladamente se iba seleccionando a quien inocular, aunque el ocultamiento no funcionó.
Hubo fotos y videos.
El celular es un arma peligrosa, y funciona a la perfección para el escrache. Aparecieron las quejas. No se respetó a las personas que tenían certificados médicos que determinaban comorbilidades.
La concejal de ECO Sonia Ramírez en su vehículo particular llevaba y traía gente de cualquier edad al polideportivo, donde se realizó la inmunización.
Convocaron a los policías para las 18:00 del miércoles para ser inoculados, y cuando llegaron a esa hora, les dijeron que no había más vacuna. Increíble.