Corrientes otro fin de semana a pura fiesta y descontrol en el banco de arena del Paraná

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Una vez más, las redes sociales dejaron al descubierto las transgresiones a las disposiciones sanitarias impuestas por el Gobierno de Corrientes para paliar los contagios de covid-19: desde el inicio de la cuarentena y, especialmente con la llegada del verano, los jóvenes realizan fiestas clandestinas en los bancos de arena sin respetar ninguna de las medidas de bioseguridad.

Una multitud de jóvenes, en lanchas particulares, con equipos de música y provisiones de alcohol, se reúnen durante los fines de semana en estos balnearios.
El principal problema es que no se encuentra bien definida la jurisdicción sobre los bancos de arena, de forma tal que quedan ajenos a los controles y los esfuerzos para detener el avance del virus.

Sin distanciamiento, barbijos o sentido de la responsabilidad social, los jóvenes que pertenecen a clases privilegiadas y de alto poder adquisitivo, son apañados por la falta de controles y la incertidumbre de la jurisdicción.

En enero, la Municipalidad de Corrientes y la Prefectura Naval Argentina (PNA) decidieron intensificar los controles de forma conjunta en estas formaciones arenosas, para evitar la concertación de personas.

El jefe de la PNA, Roberto Galvaliz, sostuvo que la fuerza no tiene competencia en la habilitación de playas y que escapa al control del organismo: sus tareas alcanzan a todo lo referido a la seguridad de la navegación y el tránsito en el río, no en lo que sucede en un accidente natural como lo es un banco de arena.

De hecho, la autoridad para detener estos encuentros la tiene la Municipalidad de Corrientes pero funcionarios de la dependencia afirmaron que el control que pueden ejercer se limita solo a los predios de la costa de las playas de la ciudad y hasta una distancia de entre 15 y 20 metros.

Con anterioridad, El Litoral pudo acceder a una versión de fuentes del sector náutico, que afirman que las formaciones arenosas corresponden a la jurisdicción de la Dirección Nacional de Vías Navegables, por lo tanto, no existe reglamentación municipal que pueda implementarse en territorio de interés nacional.

Ajenos a cualquier responsabilidad, los jóvenes bailan y consumen alcohol en el medio del Paraná, ignorando que son un potencial foco de contagio. Además de ignorar las medidas de bioseguridad, muestran desidia por el ambiente y los espacios públicos, dejando los bancos de arena repletos de basura.

Fuente el litoral