Le diagnosticaron un tumor inoperable y sus padres se encomiendan a la fe

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Morena tiene 3 años y hasta hace tres semanas llevaba una vida parecida a la de cualquier nena de esa edad. La cuidaba una niñera, mamá y papá trabajaban y siempre que se podía iba con ellos a sus trabajos. Jugaba, hacía reír y todos los días aprendía algo nuevo.

Hoy está en el hospital Gutiérrez de Buenos Aires junto a sus padres, quienes la acompañan en su internación, porque hace muy pocos días le diagnosticaron un tumor cerebral que no es operable.
Noemí Llanes, la mamá de Morena, dialogó con El Territorio y confirmó el duro cuadro que están atravesando. “Ya empezamos el tratamiento con radioterapia para tratarle el tumor cerebral localizado e inoperable que le diagnosticaron. Con la tecnología que tienen acá van a tratar de reducir ese tumor. Luego de eso, se le harán nuevos estudios y vamos a seguir con quimioterapia”, explicó Noemí.
Noemí es guía de Turismo y Gustavo Bogado, el papá de Morena, trabaja como chófer en una empresa de micros de Garuhapé. Ambos dejaron todo atrás para acompañar a su hija mientras está en tratamiento médico.

De un día para el otro
Sobre cómo empezó a manifestarse la patología, Noemí detalló que los primeros síntomas que tuvo Morena fueron físicos. “Ella nunca tuvo fiebre ni caídas, pensamos con mi esposo que era una gripe muy fuerte. Estaba desganada y eso se le notaba mucho en la mirada, después nos dimos cuenta que tenía debilidad en la parte izquierda del cuerpo, especialmente en los brazos y las piernas”, sostuvo la madre de la niña.

Morena tuvo primero una parálisis facial del lado izquierdo y “en tres o cuatro días el cuadro empeoró mucho; allí la atendió el pediatra de Jardín América, quien nos pidió algunos análisis de laboratorio y nos mandó a un psicoanalista”.
El pediatra estaba al tanto de que la niñera de Morena había sido madre recientemente y “la nena estaba pasando por un momento difícil; es hija única y pensamos que sus síntomas podrían responder a algo psicológico”, añadió la madre.
“De un día para el otro la empecé a mirar más de cerca y noté que no estaba bien, hablé con mi mamá y le mandé un video de mi hija y ella me dijo que la lleve urgente al hospital Madariaga”, contó. Para ese entonces había pasado solamente un día desde que la atendió el pediatra.
“Al principio para los médicos del hospital el cuadro no era grave, no presentaba cortes, fiebre ni sangrado. Le hicieron una tomografía pero la pediatra no le encontró nada y me mandaron a mi casa de vuelta”, recordó Noemí sobre lo sucedido hace apenas dos semanas.
Como en Posadas no disponían de camas, no pudieron dejarla internada, pero le dieron un turno con un neurólogo para el día siguiente a primera hora. La internaron de urgencia ese día y una médica oncóloga se reunió con los padres. “Yo no entendía nada. Ella me dijo: ‘Tu hija tiene un tumor cerebral inoperable’”, y fue la primera que le dio el diagnóstico, precisó sobre la salud de Morena.
Durante un día más hicieron los trámites para el traslado y finalmente llegaron el viernes pasado a la madrugada al Gutiérrez de Buenos Aires. “Inmediatamente le hicieron tomografías, radiografías y estudios; desde entonces estamos internados acá”.
Morena está en pleno tratamiento: “Está estable pero desmejorando, alrededor (del tumor) se le formó ahora una infección que están tratando de controlar para poder después ocuparse solamente del tumor, tiene altibajos pero no mejora ni empeora, ahora no camina, tiene un brazo y parte de la cara paralizada”, se angustió al relatar.

Fe y oración
La esperanza de que el tratamiento logre reducir el diámetro los fortalece y une. Pasaron solamente pocos días desde que todo empezó pero parece una eternidad por la cantidad de acontecimientos que se sucedieron sin parar.

Noemí y Gustavo están juntos. Por ahora no reciben asistencia psicológica, ya que se sienten fuertes y muy contenidos por amigos y familiares que tienen en Buenos Aires y también por cada uno de los que, desde Misiones, los alientan e incluyen en sus oraciones de todos los días.