La vida rota de Denise Buchanan: “Un cura me violó, me hizo abortar y no puedo tener hijos”

0
44

Denise Buchanan llora:

─Un cura me violó cuando yo tenía 17 años. Me dejó embarazada. Y me hizo abortar.

La mujer, nacida en Jamaica, ahora tiene 57 y pese a que lleva mucho tiempo luchando y le escribió cartas directamente al Papa, el cura violador nunca fue condenado. 40 años después sigue temblando, emocionada, al contar su dolorosa historia. Quiere que la Iglesia católica reconozca su estatuto de víctima.

Procedente de una familia modesta y muy religiosa de la capital Kingston, dice que fue abusada por un sacerdote de la Congregación de la Pasión (los denominados pasionistas).

─Ese día fue como si algo se hubiera muerto dentro de mí.

Semanas después descubrió que estaba embarazada y se sintió «destrozada».

El cura violador organizó un aborto clandestino. Denise no dijo nada a sus padres «por vergüenza» pero también por miedo: «Pensaba en el deshonor que traería a mi familia», admite.

Los abusos siguieron. El cura le dijo que la amaba y le pidió que tomara anticonceptivos.

─Obedecí como un robot. Venía a mi habitación en la universidad para tener relaciones sexuales. O me hacía ir al presbiterio de la iglesia. Ya nada me importaba.

Se sentía completamente sola. Y a los 21 años volvió a quedar embarazada.

─Me dijo que lo que más quería en el mundo era seguir siendo cura.

Denise se sometió entonces a un segundo aborto en una clínica clandestina. Y ya nunca pudo tener hijos.

Apenas pudo, huyó de ese infierno. A los 25 obtuvo una visa para estudiar en Canadá, donde conoció a un hombre con el que se casó 5 años después. Pero terminaron separándose.

─Tengo la impresión de que destruí la relación por la ira y el miedo que tenía dentro.

Ahora vive en California. Es profesora universitaria y psiconeuróloga. Pasó varios años de terapia para «recuperar la identidad y la autoestima» y contó su historia en el libro Sins of the Father («Los pecados del padre», de 2013).

Durante un año y medio dice que mandó una carta al mes al Vaticano, acompañada de su libro.

En 2016 por fin recibió una carta de la arquidiócesis de Los Ángeles, que se mostraba «profundamente entristecida» por su historia: «El Santo Padre ora regularmente por las víctimas de abusos y te mantendrá en sus oraciones», decía.

Denise, en el Vaticano, junto con otras víctimas: Maniuse Mileiosky, Benjamin Kitobo, Peter Saunders, Jacques, Marek Lisinski, del grupo Ending Clerical Abuse ("fin para los abusos clericales"). (AFP)

Denise, en el Vaticano, junto con otras víctimas: Maniuse Mileiosky, Benjamin Kitobo, Peter Saunders, Jacques, Marek Lisinski, del grupo Ending Clerical Abuse («fin para los abusos clericales»). (AFP)

Desde este jueves se hace en la Santa Sede una reunión inédita entre el Papa Francisco y obispos de todo el mundo para abordar el problema de los abusos sexuales en la Iglesia.

Sobre su pedido para que sacaran de la Iglesia al sacerdote que la violó, la única respuesta fue que ella debía juntar las pruebas para iniciar el proceso.

«Furiosa» por esa propuesta de «oraciones en lugar de ayuda real», decidió presentar una demanda contra el cura.

En noviembre de 2017 hubo una reunión en Jamaica. Participaron Denise, el actual arzobispo, abogados y el acusado, quien «admitió que tuvo relaciones sexuales conmigo y me dejó embarazada, pero negó la violación y haber organizado un aborto«.

Con la legislación vigente en su país, son ella y el médico que hizo el aborto quienes corren el riesgo de ser arrestados.

─Tenemos a Bob Marley, al reggae… Pero en realidad Jamaica es un país muy cristiano y no hablamos de nuestras experiencias sexuales ni del sexo fuera del matrimonio.

El abogado de la mujer envió recientemente una carta a la arquidiócesis exigiendo una compensación «por daños emocionales, físicos y espirituales».

─No hubo respuesta ─dice Denise. Teme que haya otras víctimas del mismo sacerdote─: A lo largo de los años lo trasladaron de parroquia en parroquia. Pero desde 2017 nadie sabe dónde está.

“No es un clóset, es una jaula”: hablan los curas gays de la Iglesia católica

Ella sigue su pelea, ahora dentro de Ending Clerical Abuse («fin para los abusos clericales»), una iniciativa pionera en el mundo que reúne a víctimas de 21 países diferentes.

─Es una oportunidad para ayudar a expresarse y a actuar ─detalla Denise, que es cofundadora de la ONG─. Para que ningún chico tenga que soportar lo que yo he soportado.

Fuente: AFP. AEZ

clarin