La importancia del cuidado de la fertilidad

0
42
Las mujeres menores de 35 años tienen alrededor de un 25 % de probabilidad de quedar embarazadas de forma natural durante su proceso de ovulación, pero cuando superan esta edad su potencial reproductivo disminuye de manera notable. Luego de los 40, su chance de embarazo es menor al 10 % cada mes.

“A partir del inicio de la menopausia, la única forma de lograr un embarazo es a través de tratamientos de reproducción asistida como la ovodonación”, explicó el doctor Fernando Neuspiller director de IVI Buenos Aires y especialista en medicina reproductiva.

Existen diversas razones por las que la fertilidad puede verse afectada, por ejemplo debido a la menopausia precoz o tratamientos oncológicos. Pero además en la actualidad existen factores culturales y psico-sociales que tienden a retrasar la búsqueda de un hijo. Esto hace que la maternidad a los 40 años sea una posibilidad cada vez más frecuente en nuestra sociedad.

Frente a este panorama, la sugerencia para todas aquellas mujeres que planean ser madres después de los 35 años es que antes de esa edad preserven su fertilidad, porque este límite etario otorga mejores chances al momento de utilizar los óvulos cuando lo decidan, incluso después de experimentar la menopausia.

La técnica de preservación de la fertilidad más eficiente y recomendable es la vitrificación de ovocitos. Este método consiste en la estimulación ovárica con medicación y puede iniciarse en cualquier momento del ciclo de la mujer, para luego aspirar los ovocitos que entrarán en un proceso de solidificación en el que serán tratados con una sustancia crioprotectora y sumergidos en nitrógeno líquido a una temperatura de -196°C.

La ventaja que supone con la congelación tradicional es que esta técnica evita que se formen cristales de hielo que puedan dañar al óvulo y todo el procedimiento se lleva a cabo solamente entre 10 y 12 días.

Por otro lado, si no se preservó la fertilidad en el período biológicamente posible, también existe la ovodonación. Este procedimiento consiste en recurrir a óvulos de una donante para ser fecundados en el laboratorio con el semen de la pareja o de un banco de semen y luego el embrión resultante se transfiere al útero de la mujer receptora.