Día Mundial de la Salud Sexual: 8 mitos de la sexualidad en la madurez

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El 4 de septiembre se conmemora el Día de la Salud Sexual para fomentar la importancia de entender la sexualidad como una parte fundamental de la salud general de las personas. ¿Qué pasa y cómo viven la sexualidad los adultos mayores? Desterremos algunos supuestos.

La vida adulta -en especial cuando los hijos ya son grandes o se han ido del hogar- es un momento de redescubrimiento de la pareja que, con la experiencia y el mayor tiempo disponible puede acceder a una verdadera segunda “luna de miel”. Además, hay personas que inician nuevos vínculos y quieren entender mejor su propia sexualidad y aprender cosas que no saben y que desean compartir.

En las personas mayores, en general, la curiosidad y la pasión impulsiva de las primeras décadas de sexualidad activa ha dado lugar al deseo de un placer sabio y dinámico en el cual se capitalizan las experiencias vividas y donde, las ganas de conocer y entender al otro y especialmente a uno mismo, se considera una base importante para que la relación funcione.

Salud sexual en la madurez: 8 “ya no estoy para eso” para desterrar
1- “Las hormonas ya no funcionan”.

La sexualidad, además de estar regulada por hormonas, depende de muchos otros factores tanto físicos como emocionales y cognitivos, por lo tanto, puede estar presente hasta el último día de la vida.

Cuanto mejor haya sido la experiencia sexual durante los años anteriores, más presente y activa puede estar en la etapa madura, con los cambios lógicos que conlleva la edad. Así como cambia la dieta, la actividad física y otros comportamientos, adaptándose a esa etapa de la vida, la sexualidad cambia sin dejar de ser placentera e interesante.

2- “El cuerpo ya no es flexible y no responde como antes”.

La forma de practicar y sentir la sexualidad es personal y no se parece a la de los demás. Es como la huella digital o la firma de cada uno. Y esto continúa así durante todas las etapas vitales.

Cada persona desarrolla su forma de ser sexual con los recursos que posee, físicos, emocionales e intelectuales y muchas veces un especialista en sexología puede orientar a las personas que no saben o no pueden apartarse del estereotipo de los videos o de la cultura de la calle, para ayudarlos a crear su propia forma de experimentar la sexualidad.

3- “Ya no hay espontaneidad en las ganas de estar juntos”.

El despertar sensual de la adolescencia, con sus típicas sensaciones y la curiosidad que se genera en cada ser humano, no dura para siempre. Da lugar a la experiencia y a las posibilidades sexuales de cada persona. Este camino de alegrías y frustraciones modela la forma de sentir el deseo y la excitación sexual.

Al llegar a la etapa madura de la vida, la pasada espontaneidad es reemplazada por la propia gestión inteligente de la respuesta sexual, que cada persona aprende a convocar a partir del autoconocimiento y del aprendizaje que haya hecho en los años anteriores.

4- “Ya no necesitamos la sexualidad”.

Las investigaciones revelan que es una función vital necesaria durante toda la vida, como moduladora de otras funciones vitales y muy importante para el sistema inmune de las personas. La sexualidad placentera es muy saludable; debería estar siempre presente y más aún cuando existen condiciones de salud crónicas, ya que contribuye a una mejor calidad de vida y a sobrellevar mejor las situaciones patológicas y el dolor.

5- “Ya no soy atractivo/a”.

El paradigma de que ser joven y atractivo es el pasaporte a una sexualidad plena es una gran mentira cultural. Por lo tanto, las personas maduras no deberían preocuparse por eso y, en cambio, enfocarse en su propia capacidad de sentirse vitales y de buen humor, con ganas de disfrutar y de compartir el disfrute, ya que ese es el principal atractivo de las personas a cualquier edad.

6- “Me da vergüenza iniciar”.

Cuando las personas han entendido que la sexualidad no es solamente el contacto corporal genital, sino una travesía que comienza intelectualmente o emocionalmente, se encuentran con tantos puntos de partida y tantos caminos posibles que siempre habrá alguno que puedan elegir por ser el más apropiado a la situación o a su propia manera de vivir la experiencia.

7- “Estoy desanimada/o y creo que ya no voy a sentir nada”.

Probá, probá y probá. Mientras estamos vivos seguimos sintiendo cosas.

8- “Padezco una disfunción sexual y eso me desalienta”.

Existen disfunciones que se mejoran en la edad madura, como la eyaculación precoz en los varones y los trastornos del orgasmo en las mujeres. Esto tiene que ver con la experiencia personal, asociada al propio manejo del sistema nervioso que en la edad madura se puede lograr con orientación profesional.

Siempre es un buen momento para consultar con un profesional de la salud sexual y a esta edad los tratamientos son más breves y muy efectivos cualquiera sea el problema. Como dijimos antes, se aprenden nuevas formas creativas de ser sexuales que pueden hacer sentir una plenitud sorprendente.

En conclusión, en la edad madura, con un estado de salud bueno o comprometido por alguna patología, se puede lograr que la calidad de vida mejore y que, asesoramiento sexológico mediante, se descubra una sexualidad plena, renovada y estimulante, a veces completamente diferente, pero más interesante que la que se practicaba en las décadas previas.

Por la doctora Beatriz Literat, médica sexóloga clínica y ginecóloga del Departamento Medicina Sexual de Halitus Instituto Médico.

Clarín