Corrientes: un colectivero desvió su recorrido para llevar a un bebé al hospital y salvarlo

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Ante la desesperación de la madre, los pasajeros y el chofer se hicieron cargo de la situación. Señales de emergencia y una rápida derivación al hospital, pero en el 108.

Lo que parecía ser un viaje cotidiano en el colectivo de la línea 108 A se  convirtió en un pesadilla con final feliz gracias a la solidaridad de la gente y de un chofer que actuó rápido.

Melisa Feu viajaba con su hijo de un año. El bebé jugueteaba con una pasajera que llevaba en  mano un termo. Todo era risas y gestos de alegría. Hasta que la tranquilidad se interrumpió con estruendo y un gritó que resonó en todo  el colectivo. El llanto del niño estremeció a todos. Se oyó el grito materno al notar que un termo había explotado y parte del vidrio y el agua caliente cubría el cuerpo del bebé.

Todo era gritos y llantos. Pero los pasajeros actuaron rápido. Dieron instrucciones y ayudaron a la madre a quitarle el resto de vidrio y la ropa al niño.

Otro encaró al chofer con la orden de ir inmediatamente al Hospital Pediátrico, estaban cerca.

Aceleró a fondo y todo tipo de pañuelos y trapos se desplegaron por la ventanilla en señal de emergencia. Llegaron en segundos.

«En un momento, una chica que iba parada al lado mío jugaba con mi hijo, nosotros estábamos sentados. Ella tenía un termo con agua caliente que explotó, el agua y los vidrios cayeron sobre el cuello y el pecho de mi hijo», contó Melisa Feu.

«Estaba muy nerviosa cuando sucedió, no escuchaba, no hablaba nada. Lo único que me acuerdo es que los pasajeros decían todos «vamos al hospital». Me hubiese gustado agradecerles a todos y al chofer, pero no lo hice por la situación que viví», indicó.

Según el relato de la joven madre, los pasajeros la ayudaron a sacarle la ropa al niño y le pidieron al chofer que se dirigiera al hospital que está a tan solo unas cuadras de donde ocurrió el hecho. «Lo llevamos al Pediátrico y lo atendieron rápidamente, en menos de 10 minutos, y después lo pude llevar a mi casa», dijo Feu.

«El colectivo estaba lleno de gente y por suerte no pasó a mayores. Nos desesperamos y nos asustamos mucho porque lloraba a cántaros. Y gracias al accionar del chofer y los pasajeros que decidieron ir al hospital, mi bebé está bien y se está haciendo curaciones», agregó la madre.

El niño solo tuvo heridas que son aparentemente superficiales, aunque los médicos seguirán realizando estudios. Ya se encuentra en su casa junto con su familia. «Está bien, puede jugar. Tengo que llevarlo a que le hagan curaciones nada más», afirmó.

Por su parte, el chofer del colectivo, José Antonio González, rememoró el momento y recordó que se dio cuenta de que el niño estaba quemado y le preguntó a los pasajeros si podía llevarlo al hospital para luego llamar a la empresa para avisar lo que iba a hacer.

«Íbamos tocando bocina y sacando pañuelos para que nos abran el paso. Ese momento me hizo recordar una situación familiar difícil que pasamos hace un tiempo: mi hijo más chico tuvo dos operaciones en la cabeza, su llanto fue como cuando él ingresaba al quirófano», contó.

Afortunadamente todo fue solo un susto tanto para la madre del niño como para los pasajeros que actuaron rápidamente ante lo sucedido.