Correntino condenado por abusar de su hijastra amenazó con matarla cuando quede libre

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La víctima dijo que se decidió a salir a hablar públicamente para que otras chicas no pasen los mismos horrores que tuvo que vivir en un campo correntino donde vivía con el ahora condenado Oscar Wellig

Un hombre que fue condenado a 35 años de prisión por abusar de su hijastra amenazó a sus víctimas con matarlas cuando salga de la cárcel.

«Hablar costó mucho, ya empezó con animarme a escapar», comentó Araceli a C6Digital vía telefónica al narrar el infierno que pasó desde su infancia junto a tres hermanastras y un niño de seis años en la zona rural de la localidad correntina de Garabí, Departamento Santo Tomé, con historias de abuso físicos y maltratos psicológicos por parte de su padrastro.

La joven dijo que se decidió a salir a hablar públicamente para que otras chicas no pasen los mismos horrores que tuvo que vivir en un campo correntino donde vivía con el ahora condenado Oscar Wellig, sobre quien recayó una condena del Tribunal Oral de Santo Tomé de 35 años. El temor de Araceli es que la defensa del acusado presente un recurso de apelación y pueda obtener una pena menor o incluso, la libertad.

Araceli tiene pesadillas recurrentemente y en su afán de salir adelante consideró que sería mejor buscar apoyo y por eso se unió a otras personas que conformaron un grupo que recibe contención psicológica.

La víctima tiene una hija pequeña y desea para ella una vida totalmente distinta a la que le tocó vivir. «Es como que tengo fe y por otro lado tengo el miedo de que algún Juez lo saque. Nos dijo que si llegaba a estar preso, cuando salga nos iba a matar a todas y ese miedo no se saca con nada, aunque me digan ahora que le dieron 35 años de prisión», afirmó.

La semana pasada fue a declar y al llegar en colectivo a la localidad de Virasoro comenzó a llorar. «Porque esos caminos, el olor, todo me llevaba al miedo», recordó Araceli.

Ahora la joven está dedicada a estudiar para finalizar el ciclo secundario. Es lo que también desea para sus hermanas. Y ya inició el escrito de un libro donde narra los horrores vividos en el establecimiento La Alborada.

Su madre murió cuando ella tenía 11 años en circunstancias poco claras, según apuntó. Las historias de abuso comenzaron cuando tenía 12 años.

Recordó que uno de los momentos dramáticos fue cuando ella se estaba cortando en el baño, una de sus hermanas se estaba ahorcando en el taller del campo y la más chica estaba encerrada con el bebé para que no pudieran ver todas esas escenas.

Toda la historia de Araceli es fuerte. «Hemos recibido disparos entre las piernas por parte de él, golpes, yo tuve un aborto y quedé desmayada, tirada en el baño. Él nunca me hizo tratar de nada. Sobrevivimos a todo eso», manifestó aún con angustia en su voz.