Con la participación de correntinos, se realizó el desafío Eco YPF

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Más de mil alumnos de 70 escuelas técnicas participaron el sábado y el domingo de la séptima edición del Desafío Eco YPF, en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ellos mismos construyeron los autos de emisión cero con los que compitieron en diferentes pruebas. Muchos viajaron desde sus provincias, con los profesores que los ayudaron, para estar presentes y luchar por ser los ganadores.

«Esta es una iniciativa para potenciar las virtudes de todas las escuelas técnicas del país, darles herramientas y una vidriera única, como es esto que está pasando hoy”, explicó Carlos Menéndez Behety, Chief Marketing Officer de YPF. Y destacó el entusiasmo de los participantes: «La verdad, que es una fiesta. Se convirtió en un evento que en el interior es la aspiración y el sueño que tienen todos los alumnos durante el año de hacer algo distinto, de poder mostrarse, de trabajar en equipo, de integrarse de alguna manera con todo el resto del país. Es una iniciativa que hicimos para fomentar el aprendizaje del futuro de la movilidad, para entenderlo y para innovar, pero además estamos llevándonos muchas más cosas que eso”.

El representante de YPF se refirió a los vehículos fabricados por los chicos, que son a tracción eléctrica, más sustentables: “Estamos viendo que el futuro va en esa dirección y nosotros tenemos la obligación de innovar y de anticiparnos a todas las tendencias. Estamos siendo pioneros en este aprendizaje de manera conjunta con lo más valioso que tenemos en este país, que son los alumnos de nuestras escuelas técnicas y nuestra juventud”.

Este año, el colegio N° 23 Casal Calviño, de la ciudad de Buenos Aires, se consagró como Campeón Argentino del Desafío, con el auto 47, luego de pasar por pruebas en las que se evaluó la velocidad, la resistencia y la eficiencia. Entre el sábado y el domingo compitieron en distintas etapas: Flying Lap, Challenge Setup, 1/8 de Milla y Endurance. En el final del evento se dieron los premios a los tres mejores en cada etapa y además se otorgaron diferentes galardones, por ejemplo, al mejor diseño, o al piloto que más se destacó.

La alegría de los chicos se vio durante todo el evento. Mientras preparaban los últimos detalles de los autos, hablaron sobre esta importante experiencia. Los alumnos de la Escuela Técnica Bernardino Rivadavia, estuvieron 90 días preparando el vehículo para competir. Trabajaron en horarios extracurriculares, de día, de noche y hasta los sábados, viajaron 15 horas para llegar a Buenos Aires, y el esfuerzo valió la pena. Esta fue su segunda intervención en el Desafío. Ya lo habían hecho en 2015, cuando quedaron en el puesto 22 entre 128 grupos.

 

“Queremos mostrar el potencial que tiene nuestra escuela. Todos los colegios pusieron mucho aprendizaje, todos los alumnos y profesores están comprometidos, y nosotros no somos la excepción. Nuestra expectativa es terminar las carreras, que no ocurra ningún accidente y que los alumnos se muestren a ellos mismos las capacidades que tienen. Muchas veces no se dan cuenta, y cuando están en este tipo de competencias, y más entre escuelas técnicas, ven todo ese potencial”, indicó Felicitas Báez, una de las profesoras a cargo del equipo. Luego explicó cómo fue el proceso de trabajo: “Se nos proveyó de los dos reglamentos, donde estaban las características y las condiciones específicas ergonómicas que teníamos que respetar. Después quedó el desafío de los chicos, porque todo el automóvil, desde el diseño hasta la construcción, fue hecho por ellos. La asesoría de los maestros fue fundamental, porque son años de experiencia”. Además manifestó que los alumnos pudieron articular todas las materias de teoría y taller gracias a este trabajo. “No fue difícil pero fue arduo”, definió Lisandro Sánchez, uno de los miembros del equipo.

Otro grupo que hace su segunda participación en el Desafío es el de la Escuela Técnica N° 2 de Gualeguaychú, Entre Ríos. «Este año venimos por mejores objetivos. Tratamos de hacer lo mejor posible cada carrera”, contó Tadeo Nazar Castro, uno de los alumnos. Explicó luego cómo es el auto en el que estuvieron trabajando desde principios de 2018: “Tratamos de que tenga la mejor aerodinamia, que no tenga rozamiento en los ejes, para que pueda ser más rápido y poder competir con los otros”.

Una de las novedades de este año fue que se presentó la primera escudería femenina, compuesta por chicas de varios colegios de Buenos Aires. Ellas tuvieron un gran desempeño y, por ejemplo, quedaron en tercer lugar en el circuito de 1/8 de Milla. Estaban eufóricas y no podían creer lo que les pasaba. No paraban de saltar y festejar. “Nos sentimos re bien. Todos nos preguntan si somos la escudería femenina. Todos lo saben. Es un re orgullo”, comentaron. Las chicas son fanáticas de los autos y la mayoría estudia esa especialidad en la escuela. Es la primera vez que están en una competencia de este tipo y su entusiasmo es contagioso. La piloto del equipo, una de las más sonrientes después de la tercera prueba del circuito, contó: “Estaba re nerviosa, no lo podía creer”.

En esta edición, la Fundación YPF, INET y Escuelas Verdes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires entregaron premios a la innovación educativa y a la sustentabilidad. Los ganadores eligieron entre un sistema fotovoltaico on grid o un termotanque solar térmico con superficie selectiva para su escuela.

Todos los equipos contaron con el kit de herramientas y materiales que se les brindó para la competencia, pero además, este año la Fundación YPF otorgó 24 becas que incluyeron el traslado, alojamiento y comida los días de la carrera.

El año pasado, los ganadores viajaron a Liverpool, donde armaron un auto y lograron el segundo lugar en el torneo Green Power Education Trust.

Para cerrar la idea de la competencia, Menéndez Behety, de YPF, definió: “Queríamos que esto sea algo muy federal, que represente de alguna manera esta matriz que tiene YPF en el país, que está en todo lados y en los últimos rincones, y se ha logrado. Hay más de 70 escuelas y mil alumnos, emocionadísimos los chicos y nosotros también”.