Caso Santiago Maldonado: qué determinó la autopsia y qué falta analizar en laboratorio

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ue una autopsia larga y minuciosa que logró el consenso de todos los peritos de parte y de los más de 50 expertos que estuvieron en la sala. El resultado fue la confirmación de que el cuerpo que se encontró en el río Chubut es el de Santiago Maldonado y que el joven no murió como consecuencia de lesiones provocadas por terceros. Pero aún resta confirmar muchos detalles en laboratorio para saber qué ocurrió con el tatuador, mientras su familia no descarta que «haya sido víctima de un accionar violento que desencadenó su muerte».

Uno de los puntos de debate fue la cantidad de días que el cuerpo permaneció sumergido en el agua. Una parte de los peritos coincidieron en que el cadáver estuvo al menos 60 días en el río. Pero el resto de los expertos todavía quiere hacer más estudios para determinarlo fehacientemente. Oficialmente esto no se dejó asentado en el acta. Aún faltan análisis citopatológicos, toxicológicos, genéticos, entomológicos y geológicos y estudios complementarios de cotejos con los materiales como barro y agua encontrados en el lugar del hallazgo en el río Chubut.

Según pudo conocer LA NACION de altas fuentes judiciales y de cinco fuentes con acceso directo a la autopsia, el procedimiento que se llevó a cabo ayer en el Cuerpo Médico Forense (CMF) de la Corte Suprema tuvo varios pasos: la determinación del protocolo de acción bajo normas internacionales, los estudios sobre la ropa de Maldonado, la toma placas radiológicas para descartar posibles lesiones o heridas de bala, el cotejo de huellas dactilares, la identificación de la familia y, solo después de eso, la intervención sobre el cuerpo con estudios periciales y toma de muestras.

Ayer, el juez Gustavo Lleral confirmó públicamente que «se pudo determinar que no hubo lesiones en el cuerpo» y que esa fue una conclusión unánime de las partes que participaron: las cinco querellas y la defensa del subalférez Emmanuel Echazú. El magistrado comunicó esta información tras acordarlo con la familia Maldonado, luego de la firma del acta de la autopsia.

De este modo, se descartó que fuera un tercero el que le propinó de forma directa la muerte al joven tatuador. La familia, sin embargo, ayer manifestó que la falta de lesiones «no descarta que Santiago haya sido víctima de un accionar violento que desencadenó su muerte, por lo que debemos continuar esperando los resultados concluyentes de los peritos, sin presiones».

Diversas fuentes con acceso al procedimiento señalaron que existió un consenso de que la causa de la muerte del joven pudo ser «asfixia por inmersión» o alguna otra causa relacionada con el agua, como hipotermia. Sin embargo, para determinarlo con precisión se deberán estudiar en laboratorio las diatomeas en la médula ósea y un examen microscópico de fragmentos de pulmón. Esto es así porque el ahogamiento deja marcas que no se encontraron cabalmente en el cuerpo, pero es posible que hayan desaparecido por el paso del tiempo.

También será clave determinar si el cuerpo pudo estar sumergido, para luego emerger y hacerse visible. Para eso se estudiarán las diferentes características entre distintas partes del cuerpo y «las manos de lavandera», signo del paso del tiempo en el agua.

Este punto es crucial para entender por qué el cadáver no había sido hallado antes y conocer si los mapuches pudieron haberlo visto con anterioridad, o no, en ese lugar que se ubica en el epicentro del Pu Lof.

Otro de los puntos de debate se abrió en torno a una tonfa retráctil, una suerte de palo que fue encontrada en la mano de Maldonado cuando se halló el cuerpo. Por ahora no hay conclusiones definitivas sobre este punto: podría haber sido colocado con posterioridad o tenerlo el joven en su mano al momento de su muerte.