Cada vez más brasileños cargan nafta en Iguazú por el paro de camioneros en su país

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La situación se repite en otras ciudades de frontera como Irigoyen. La mayoría concurre a abastecerse a Ciudad del Este pero otros prefieren no hacer filas o priorizan la calidad del combustible argentino. Las estaciones de servicio están casi todas cerradas en Foz.

El fin de semana en Foz do Iguaçu y la región fue un hito histórico en la huelga de los camioneros. Las manifestaciones se extendieron por toda la ciudad y por los municipios vecinos. El sábado, una protesta reunió a cientos de personas en la BR-277, que conecta la ciudad con la capital del Estado, Curitiba.

 
Los participantes declararon su apoyo al movimiento nacional de camioneros, que el domingo llegó al séptimo día de huelga. La mayoría de los manifestantes usaban camisetas con los colores de Brasil, con banderas multicolores haciendo bocinazos por la carretera, hacia el punto de concentración de los camioneros, en las proximidades de un barrio denominado Três Lagoas.
 
La paralización de los camioneros, que llegó al octavo día ayer, cambió completamente el escenario en calles y avenidas de Foz do Foz do Iguaçu. El domingo, la mayoría de la población optó por quedarse en sus casa, “ahorrando” lo que le quedaba de combustible en el tanque de los vehículos. 
 
Los atractivos turísticos, que adoptaron racionamiento de los materiales para garantizar la atención, registraron caídas en las visitas, en función de la planificación anticipada. En las principales ciudades de Paraná, se registraron filas kilométricas en los puestos de combustible y muchas quejas. 
 
El Puente Internacional de la Amistad, que une Foz de Iguazú con Ciudad del Este (Paraguay), cambió el escenario en los últimos días por la escasez del turismo de compras.
 
Ayer comenzó a observarse el desabastecimiento de mercaderías en los principales supermercados. Productos básicos como la leche, frutas y verduras y otros comenzaron a escasear en las góndolas. 
 
El panorama en las estaciones de servicio era desolador: ninguna tenía más reservas y la mayoría de los vecinos de Foz  optaron por ir a cargar combustible a las estaciones de Ciudad del Este, Parauguay, y de Puerto Iguazú, en menor medida, debido a la diferencia de precio.
 
En plena siesta, un vehículo de alta gama con patente brasileña cargaba combustible en una estación de servicios de Puerto Iguazú. Cuando se le consultó al conductor por qué prefería nafta argentina por sobre la paraguaya, respondió que lo hacía por la calidad y porque prefería no hacer tanta fila como en las gasolineras de la ciudad paraguaya de Ciudad del Este.
 
El impacto en la ciudad de Puerto Iguazú se siente fuerte. Algunos comercios empezaron a sufrir desabastecimiento de productos que ingresan desde aquella región. Pero también se registró menor cantidad de visitantes. 
 
En caso de continuar la situación por varios días, la preocupación es que el cupo de litros mensuales no alcance en la ciudad de las cataratas, como ocurrió en años anteriores, cuando paraguayos concurrían a cargar nafta a la Argentina.
 
En Irigoyen la situación no es mejor. Los ciudadanos ven como sus vecinos de Dionísio Cerqueira (Brasil) atraviesan la frontera seca e ingresan al país donde en pocos minutos llenan el tanque en las estaciones de servicio y vuelven. 
 
Muchos argentinos se abastecen  en Brasil de mercadería, artículos de limpieza, carne, productos de ferretería, vestimenta, entre otros y están dejando de ir porque cada vez encuentran menos productos. 
 
“Muchos argentinos compran allá, por precio o calidad, y ahora dejaron de ir porque no se consigue nada, el desabastecimiento es total”, explicó un funcionario consultado. 
 
Los camioneros enfadados con el aumento en los precios del combustible bloquearon las principales carreteras en todo Brasil desde el 21 de mayo, impidiendo la entrega de productos a los supermercados y los combustibles a las estaciones de servicio. Ayer el Gobierno prometió una rebaja gradual pero al cierre de esta edición no había delibitado por completo a la medida de fuerza.
Fuente PrimeraEdicion.