A pesar de las alertas, no hubo visas denegadas o prohibiciones para ingresar al país por el G20

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A pesar de los estrictos controles que viene ejerciendo la Dirección Nacional de Migraciones en las últimas semanas, Argentina no se vio en la obligación de impedir el ingreso de ningún visitante extranjero, según la información. En efecto, las oficinas de inteligencia de los países de oriente y occidente facilitaron datos de ciudadanos sospechados de participar en actos terroristas, pero hasta ahora ninguno intentó cruzar las fronteras y todo indicaría que el eventual peligro en materia de seguridad durante el G20 no provendría del exterior.

Eso no quiere decir que las alertas estén relajadas. Muy por el contrario, además de la posible participación de militantes antiglobalización con capacidad de producir destrozos está puesta la atención en una serie de focos de agitación vinculados a las distintas naciones que participan de la cumbre presidencial y de jefes de Estado del G20.

En efecto, Turquía tiene un conflicto con el pueblo armenio, Rusia con Ucrania, China con los anticomunistas y Arabia Saudita con buena parte del mundo libre por el brutal asesinato del periodista Khashoggi. «Buena parte de los conflictos del planeta se instalarán en Buenos Aires por lo menos dos días, es el precio de entrar al mundo», aseguró un experto en materia de seguridad que está enfocado en las protestas. Sin embargo, no parece especialmente inquieto, sino atento a los datos que le giran los distintos responsables de área.

Las delegaciones de la Unión Europea y los 20 países integrantes del Foro, los países invitados (España, invitado permanente, Chile y Países Bajos, invitados este año por Argentina) y los presidentes que representan a la Comunidad del Caribe (CARICOM), las Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), Nueva Alianza para el Desarrollo de Africa (NEPAD) y Unión Africana (UA), ascienden a 8.000 invitados. Esto incluye a los titulares y delegaciones de Naciones Unidas, el FMI, el Banco Mundial, la Corporación Andina de Fomento, el BID, el Consejo de Estabilidad Financiera, la OIT, la OCDE, la OMS y la OMC.

Son delegados de los países miembros o invitados o asociados, por lo tanto no necesitan visa para ingresar por acuerdos de reciprocidad previos, pero tampoco necesitan visa los cuatro países que no están esa situación (Arabia Saudita, Indonesia, China e India), porque se eximió de los visados a los pasaportes diplomáticos y a los pasaportes oficiales.

(Gustavo Gavotti)
Los miembros de las delegaciones, junto a los periodistas acreditados (casi 3.000, entre argentinos y extranjeros), son los únicos que pueden ingresar a las zonas de convenciones, aunque con distintas posibilidades de acceso. Se cree que muy difícilmente haya un problema en esas áreas.

Las dudas residen en las zonas sin control de acceso, ante la posibilidad de que miembros de delegaciones que ingresaron al país como parte de los Juegos Olímpicos de la Juventud y que siguen en el país formen parte de los desmanes. O que ingresen como turistas sin necesidad de pedir visa militantes con vocación de realizar algún disturbio general o contra alguna delegación específica.

Sin embargo, y a pesar de las alertas, hasta ahora no detectaron ninguna anormalidad, no fue necesario que denegaran ninguna visa, no se produjo ninguna situación anómala en los ingresos al país, ni se temen sorpresas.

Los pronósticos de episodios de violencia apuntan básicamente a dos aspectos: que durante los próximos días se realicen pequeños atentados en cajeros automáticos de bancos, en iglesias o escuelas, en oficinas estatales alejadas de las principales, que estarán valladas, por un lado. Y, claro, en la marcha hacia que está prevista para el viernes 30.

«Van a tener a Trump, el FMI, el Banco Mundial, May, Merkel, los chinos, los rusos, todos juntos. ¿Cómo no van a hacer desmanes ante semejante oportunidad única?», comentó medio en chiste, medio en serio, uno de los funcionarios responsables de la seguridad de la cumbre.

Fuente: www.infobae.com